El conductor critica duramente la situación económica actual, afirmando que está hecha mierda primero por culpa del kirchnerato y ahora por el mileiato, preguntando directamente a la audiencia si la plata les alcanza y si están bien con los precios disparados.
Denuncia diferencias abusivas en precios como la entraña que cuesta 35 mil pesos en la ciudad y 16 mil en la provincia, culpa a la inseguridad económica que genera inflación y a comerciantes inescrupulosos, pero también advierte que el gobierno no da estabilidad para fijar precios bajos.
Habla de despidos, cierres de negocios y la clase media que no llega, criticando estadísticas falsas sobre clases medias aspiracionales y confesando que sus hijos y empleados son pobres, recordando su propia pobreza pasada y la dificultad para comprar antibióticos o pagar obras sociales.
Saluda a médicos del Hospital Pirovano y defiende que la culpa no es de ellos ni policías, sino del gobierno con privilegios, aunque aclara que Javier Milei no es ladrón ni tocará un peso público, pero es obsesivo con su plan que duele como Normandía, causando sufrimiento a los argentinos que caen una y otra vez.
Critica a gobernadores peronistas como Ricardo Quintela de La Rioja, el de Tucumán abusador y millonario, Axel Kicillof por impuestos en Buenos Aires, y a todos los inútiles gobernantes desde Menem hasta Milei, diciendo que los argentinos viven con el corazón en la garganta esperando un cambio que no llega.