Los cocineros estiran la masa a un grosor exacto de 3 milímetros usando varillas de madera o palitos de sushi como guías para lograr uniformidad perfecta, ideal para emprendedores en la cocina.
Juli relata con humor su anécdota escolar interpretando a un hongo con perchas de alambre y papel crepé rojo que se voló en la primera esquina. Luego, arman la tarta fileteando mangos sin carozo, abriéndolos como abanicos y colocándolos en forma divertida sobre la masa, agregando pomponcitos de crema para un toque veraniego fresco.
Decoran con montoncitos de frutillas para levantar el color, rallan lima por arriba y destacan su cremosidad y frescura, perfecta para después de la pileta con un mate. Insisten en que no empalaga por su tamaño exacto y la describen como lúdica y deliciosa.
Los participantes prueban la tarta y la elogian como súper rica y fresca, aunque aún le falta frío. Recomiendan seguir los pasos completos en las redes: arroba gonal con B larga y Donald con D muy larga para obtener la receta completa.