El cierre de la frontera con Rusia desde diciembre de 2023 paralizó la vida en regiones orientales de Finlandia.
Finlandia acusó a Moscú de guerra híbrida por enviar 1.300 migrantes, negado por el Kremlin.
Negocios como cafeterías y tiendas dependían del cruce diario de casi 2 millones de personas al año, ahora inexistente.
Muchos redujeron horarios, recortaron empleos o cerraron; desempleo nacional al 10,2%, pero 18,2% en zonas fronterizas como Tomaharby.
Funcionarios locales piden más apoyo gubernamental, pero respaldan el cierre por seguridad.