Bodrum, en el suroeste de Turquía, ofrece plazas espectaculares, vida nocturna y herencia histórica. Cruceros por la costa de Geica revelan aguas turquesas en calas y bahías ideales para nadar y sol.
La joya oculta es Gumusluk, pueblo pesquero con mariscos frescos, ruinas submarinas y postres como baclavá de pistacho. Es destino de lujo europeo, caro pero soñado para verano.