Argentina se adhirió al operativo militar de Estados Unidos e Israel contra Irán tras la confirmación de Donald Trump sobre ataques sin límite de tiempo que eliminaron al líder supremo Ali Khamenei. El presidente elevó la seguridad nacional al máximo nivel, reforzó alertas en migraciones y fronteras, y el Sistema de Inteligencia Nacional trabaja en coordinación.
En Tel Aviv continúan los intercambios con drones y misiles iraníes como represalia, mientras el régimen iraní muestra disposición a dialogar sin oposición interna clara y se espera confirmación de la muerte de Khamenei. Irán negó inicialmente la muerte y respondió con ataques en Bahréin, Emiratos Árabes Unidos —con cuatro heridos en el aeropuerto de Dubái y un muerto en Abu Dhabi— y Qatar.
El gobierno argentino, sin gobernadores propios pero con aliados como Rogelio Frigerio y el independiente Gustavo Sáenz, evalúa un posible viaje del presidente con delegación de hasta 10 gobernadores dependiendo de la evolución de la crisis y encuentros como el de Milei con Trump. El canciller Pablo Quirno emitió un comunicado de alineamiento total, respaldado por un tuit de la oficina presidencial.
En la Embajada de Israel en Buenos Aires se desplegaron patrullas de una fuerza creada el 11 de enero para objetivos sensibles, junto a la Brigada Antiexplosivos de la Policía de la Ciudad y el G1 de la Policía Federal Argentina, que llegó temprano para reforzar la seguridad.