El Congreso aprobó la ley penal juvenil tras 7 horas de debate, con 44 votos a favor y 27 en contra, incluyendo la baja de la edad de imputabilidad como prioridad del gobierno.
La norma establece penas máximas de 15 años de prisión para menores que delinquen y crea institutos especiales con presupuesto dedicado para resocializar a jóvenes por delitos graves.
Durante la semana se debatirán más aspectos de esta ley indispensable para el oficialismo.