El músico Antonio relató una emotiva anécdota sobre Ramona Galarza, a quien comparó con un sacerdote por la devoción que inspiraba su canto de chamamé durante una presentación en Corrientes.
Después de decirle al público que Ramona cantaba "como si rezara", al día siguiente en el hotel Guaraní de Corrientes, ella le preguntó qué había dicho para conmover tanto a la gente. Antonio le explicó su percepción y surgió un diálogo profundo sobre si cantar equivalía a rezar, recordando a su esposo fallecido Fernando y a su madre.
Inspirado, Antonio le tomó la mano a Ramona y escribió en el momento la letra del chamamé "Si no cantara", que evoca la poesía del solar correntino, el jazminero, los mayores llenos de duendes de amor y el río que parece cantar.
La letra profundiza en la fusión de canto y rezo: "Cuando te rezo, mi virgencita, siento que canto, llena de fe. Y cuando canto, siento que rezo. Yo te confieso, mi chamamé". Ramona la interpretó después, conectando con las raíces culturales.
El segmento culminó con la interpretación en vivo de la canción, repitiendo versos sobre volar con el aroma del jazmín y mirar en la mirada del chamamé como en un sueño.