La tensión en Medio Oriente escala tras el ataque sorpresa de Estados Unidos e Israel contra Irán, donde se confirmó la muerte del líder supremo Ali Khamenei. Un mensaje desde su cuenta oficial mostró misiles y una figura armada, mientras Irán respondió con ataques en Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Dubái (cuatro heridos en el aeropuerto y un muerto en Abu Dhabi) y explosiones en Qatar, suspendiendo eventos públicos.
Donald Trump confirmó la muerte de Khamenei en su red X de forma contundente. En Irán hay silencio absoluto, pero medios árabes publican necrológicas. Khamenei dirigía desde 1989 tras Khomeini y está acusado de responsabilidad en ataques a la embajada de Israel y la AMIA; el juez Rafecas pidió detención de la Yatora Jamein por estos hechos.
El analista internacional Paulo Bota explicó que el sistema político iraní no es monolítico, con pesos y contrapesos. Figuras clave son los pasdarán vinculados a seguridad, inteligencia y fuerzas armadas, menos dispuestos a negociar que Khamenei.
La oposición es fragmentada y controlada, solo reformistas cada vez menos relevantes. El régimen sabe reprimir por experiencia revolucionaria, y los potenciales sucesores tienen pasados complejos, sin augurios de democratización.