La marcha contra la reforma laboral en la Plaza del Congreso se disolvió por completo, dejando solo 20 a 30 manifestantes aislados que insultan esporádicamente a la policía desde el vallado, sin generar incidentes mayores.
La policía apagó fuegos en las vallas con hidrantes, replegó agentes 50 metros y mantiene presencia superior en número, identificando fácilmente a los restantes que arrojan botellas de plástico sin escombros ni tachos disponibles.
Los manifestantes son autoconvocados sin banderas de partidos o movimientos sociales; vienen solos en bicicleta o a pie, protestan brevemente y se retiran, conscientes de que la reforma laboral sale hoy en la sesión extraordinaria del Congreso.
La plaza y alrededores están liberados y vacíos; comercios reabren persianas, solo quedan grupos chicos caminando por Rivadavia y Entre Ríos. Periodistas superan en número a manifestantes, reportando una tensa calma que baja progresivamente sin gritos ni motores encendidos.
Entrevistas callejeras confirman autoconvocados críticos de organizaciones sociales ausentes; tensiones menores por insultos al canal y acusaciones de parcialidad, pero sin violencia organizada.