Una senadora opositora denunció la reforma laboral como un curro que transfiere fondos previsionales al FAL para financiar negocios de amigos del presidente, en lugar de mejorar jubilaciones, cumplir la ley de emergencia pediátrica o financiar universidades.
Criticó que el monto alcanza para 10 millones de jubilaciones anuales o el triple de la coparticipación de Río Negro en 2026, y acusó al oficialismo de defender negociados, entregar glaciares, desfinanciar escuelas técnicas y manejo del fuego, y violar derechos de niños con la ley de imputabilidad.
El peronismo rechazó ser cómplice de esta reforma esclavista y vaticinó que los trabajadores volverán a festejar. Luego, la senadora María Victoria Guala defendió la ley por modernizar un sistema laboral antiguo que desalienta empleo genuino, apoyando pymes que necesitan reglas claras y menos incertidumbre.
Guala rechazó el artículo 44 por abusivo y pidió aprobar la ley rápidamente para generar empleo privado de calidad.