El senador Daniel Pali Benzuzan de La Pampa criticó duramente el proyecto de reforma laboral por sus vicios constitucionales y por violar los principios de progresividad y no regresividad de los derechos laborales, establecidos en el artículo 7 del Código Civil y Comercial.
Advertía que la ley no puede aplicarse a contratos vigentes, ya que solo amplía derechos y no los reduce, y predijo un aumento de demandas judiciales entre trabajadores y empleadores si se aprueba, generando más conflictos legales en lugar de soluciones.
Posteriormente, la senadora Andrea Cristina de Chubut defendió la modernización de la ley laboral sancionada en 1974, celebrando la eliminación del artículo 44 que reducían salarios por licencias por enfermedad en la Cámara de Diputados.
Destacó la alarmante informalidad laboral según el INDEC: el 43% de los trabajadores asalariados, casi 6 millones de personas, carecen de derechos básicos como aportes jubilatorios, obra social, vacaciones pagas y paritarias, afectando especialmente a los jóvenes y golpeados por la inflación.
Criticó que la legislación actual excluye a la mitad de los trabajadores del sistema formal, preguntándose cómo una ley de hace 50 años regula la realidad actual y urge crear empleo formal en Argentina.