El Senado aprobó por 44 votos afirmativos contra 27 negativos y 1 abstención la reforma a la ley penal juvenil, manteniendo el resultado en general y particular, bajando la edad de imputabilidad de 16 a 14 años.
El proyecto crea un régimen especializado para menores de 14 a 18 años, con privación de libertad solo por delitos graves; permite que familias acompañen el proceso judicial y evita compartir espacios de reclusión con mayores.
Tras la votación, la senadora Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza, pidió un minuto de silencio pese a resistencias y celebró la ley: "hoy aprobamos una ley muy esperada [...] que termina con la impunidad de delincuentes menores que asesinan, que destruyen familias".
Bullrich enfatizó que ahora "los mayores que usan menores y los menores que roban y asesinan van a tener consecuencias penales concretas"; esta sanción ocurrió como primer tema de la sesión antes de pasar a la reforma laboral.