El Régimen Penal Juvenil propone medidas graduales como prohibición de contacto, restricción de conducción de vehículos, veto a lugares específicos, prohibición de salida del país y monitoreo electrónico.
Las penas privativas de la libertad aparecen recién al final del articulado.
La gradualidad busca permitir la reinsertación del adolescente antes de aplicar prisión, ofreciendo oportunidades para cambiar su conducta a lo largo del proceso.