Las penas privativas de la libertad en el Régimen Penal Juvenil también siguen una gradualidad, comenzando por detención en domicilio, luego en institutos abiertos y finalmente en institutos especializados.
Se prohíbe estrictamente que los adolescentes compartan espacios de privación con adultos mayores, incluso por cuestiones etarias, para evitar mezclas peligrosas.
El proyecto crea un Instituto de Supervisión con profesionales capacitados en pedagogía, psicología, trabajo social y tratamiento de adicciones, que realizan entrevistas semanales o mensuales e integran a la familia en el proceso de reinserción.
Los lugares de detención deben ofrecer condiciones dignas orientadas a la resocialización, y la expositora enfatiza no discutir solo la edad de imputabilidad, ya que en Europa el estándar es de 14 años según Unicef en Europa y Asia Central.