La policía de la Ciudad de Buenos Aires desaloja con empujones, patadas y gases lacrimógenos a piqueteros que cortaban Avenida Corrientes y el Metrobús en el centro porteño, cerca del Obelisco.
Los manifestantes, apoyados por el diputado Nicolás del Caño, reclaman la reincorporación de 900 trabajadores de FATE, contra persecuciones en el Hospital Garrahan y por fuentes de trabajo en ILVA, en medio de una crisis que afecta salarios y comercios. Del Caño llamó a rodearlos de solidaridad nacional ante la discusión de la reforma laboral en el Senado.
Miriam Bregman y la diputada Fierro se sumaron al lugar, donde la policía aplicó el protocolo antipiquetes de la doctrina Bullrich impulsado por el gobierno de Javier Milei, desalojando la vía pública tras un corte sorpresivo que sorprendió por su visibilidad.
Periodistas fueron empujados por los efectivos, que avanzan metro a metro con escudos para liberar el tránsito, mientras refuerzos policiales llegan y los manifestantes usan máscaras. El corte se da en paralelo a otro en Panamericana por ATE.
La infantería mantiene posición sin avanzar inicialmente, pero recibe orden de presionar, logrando habilitar un carril en Corrientes pese a la resistencia de grupos identificados con la izquierda combativa.