La Policía de la Ciudad intensificó el operativo en la avenida 9 de Julio a la altura de Corrientes y el Obelisco, donde manifestantes de izquierda cortan el tránsito en rechazo a la reforma laboral que se debate en el Senado a las 11 horas. Los efectivos desplegaron escudos, empujaron a los grupos y terminaron arrojando gas pimienta para contenerlos, en aplicación del protocolo antipiquete anunciado por la ministra Alejandra Monteoliva.
Se registraron corridas constantes y un "juego del gato y el ratón": la policía los canaliza hacia la Plaza de la República o la Diagonal Norte, pero los manifestantes, unos 200 de organizaciones como Polo Obrero, MST, Partido Obrero, PTS, centros de estudiantes y jubilados, desbordan el cordón policial y recuperan la avenida. Dirigentes como Miriam Bregman y Nicolás del Caño estuvieron presentes.
En el Congreso, la Policía Federal cortó preventivamente Rivadavia a la altura de Entre Ríos y desplegó vallas en el edificio anexo del Senado, aunque no hay manifestantes en el lugar. Gendarmería, Prefectura y más efectivos federales esperan como reserva ante la sesión sobre régimén penal juvenil y reforma laboral. Refuerzos de infantería y micros policiales llegan al Obelisco para superioridad numérica.
El Metrobús quedó cerrado al tránsito en momentos, con Corrientes también bloqueada. Los reporteros describen tensión palpable, descontroles repetidos y la policía haciendo tiempo hasta más apoyo, como el GAM, mientras los manifestantes intentan unir grupos y cortar de nuevo.