Grupos de izquierda radicalizados generaron cortes e incidentes cerca de Avenida Corrientes y 9 de Julio, ignorando el protocolo antipiquete que los desvía hacia veredas, y se concentraron en el Congreso contra las reformas que debate el Senado.
Trabajadores de FATE cortaron Panamericana, ya liberada, mientras la policía arma un vallado doble reforzado frente al Congreso, unificando vallas para formar un paredón, en el operativo más grande visto hasta ahora con gendarmería, prefectura, Policía Federal e infantería.
El perímetro se extendió a 100 metros con cortes preventivos en Rivadavia, Entre Ríos, Callao y alrededores, complicando el tránsito en un radio de 15 cuadras, todo rojo en el mapa, con Avenida 9 de Julio parada aunque no cortada.
Manifestantes descansan tras corridas, algunos con antifaces preparados, en una tensa calma ante el debate desde las 11 sobre reforma laboral y penal juvenil; gobierno alerta por sectores que buscan "pudrirla" sin CGT que organice, y comercios cierran o bajan persianas por pérdidas.
Entrevistas en vivo muestran kioscos y restaurantes abiertos por ahora, pero indecisos según evolucione la jornada, que promete desmanes hacia la tarde como en semanas previas.