La Policía Federal y de la Ciudad desplegaron un operativo masivo con 800 efectivos solo de la Ciudad, más fuerzas federales, drones y helicópteros para monitorear las protestas frente al Congreso, manteniendo máxima alerta ante posibles nuevos disturbios pese a la calma actual.
Identificaron a 20-25 militantes de ATE y Polo Obrero con caras tapadas como responsables habituales del caos, junto a figuras de izquierda radical como Miriam Bregman y Nicolás del Caño, quienes pusieron mujeres al frente. La Avenida Mayo se limpia para normalizar el tránsito, pero el vallado persiste y no bajan la guardia.
Referencian incidentes previos como el de Greenpeace que ingresó a las escalinatas del Congreso con artefactos, generando un pase de facturas interno en la policía entre viejas y nuevas conducciones. También el caso del camarógrafo del canal agredido, bajo investigación de Asuntos Internos con respaldo policial al efectivo involucrado.
Cuatro militantes fueron detenidos cerca del Obelisco por disturbios en Avenida de Mayo y 9 de Julio, incluyendo acting sobreactuado de Martín Guerra y patadas a una policía mujer desarmada en el piso. Fallaron negociaciones con Del Caño por media calzada, activando el protocolo antipiquete de Patricia Bullrich y Jorge Macri que prohíbe cortes de calle.
El gobierno de Javier Milei tomó nota de fallos pasados para evitar repeticiones, priorizando el tránsito en hora pico y no negociando con piqueteros, lo que desinfla la violencia por falta de apoyo masivo.