El panel de BTV discute que el problema no radica en el sexo virtual durante la pandemia, sino en la forma cruda en que el marido de la periodista China Anza reveló públicamente que le pedía fotos de culo mientras ella estaba en el Congo, ya que su Instagram era "muy periodista" y necesitaba bajar la tensión.
Los conductores y panelistas coinciden en que si la pareja está de acuerdo y casada, no hay ofensa, cuestionando la indignación fingida de los haters y sugiriendo que algunos podrían estar intimidados o celosos del crecimiento de la pareja.
Se rememora que durante la pandemia el gobierno recomendaba sexo virtual, pero enfatizan que decirlo en una entrevista así genera controversia innecesaria.
La periodista defiende su derecho a enviarle lo que quiera a su compañero elegido, padre de sus hijos, y él aclara que fue mutuo acuerdo, no extorsión ni cosificación, destacando el amor y familia por encima de las críticas.