Una consulta del público plantea que la cabeza no se apaga al ir a dormir. El doctor Anderson, neurólogo, explica que esto ocurre por un circuito cerebral llamado cíngulo, que genera rumiación constante de preocupaciones.
Este proceso eleva el cortisol, produce estrés y mantiene alerta, interrumpiendo el sueño. En casos extremos, se relaciona con trastorno obsesivo compulsivo (TOC).
El experto vincula esto al TDAH en adultos, donde la falta de atención genera ansiedad, hiperactividad y multitasking, agravado por pantallas, aunque hay base biológica.
Recomienda control adecuado para evitar riesgos como distracciones al manejar, en lugar de hiperactividad compensatoria.