El gendarme Nahuel Gallo, detenido ilegalmente en Venezuela, pudo comunicarse por primera vez con su familia después de 445 días preso.
Sonó el teléfono de su esposa mientras ella estaba en un programa de radio hablando de su caso; reconoció su voz y hablaron, aunque no alcanzó a su hija pequeña que estaba en el jardín.
Las autoridades venezolanas le permitieron llamar solo a una persona y eligió a su mujer. Él se mostró fuerte pese a la situación.
Gallo espera recuperar su libertad para reencontrarse con su familia.