El gendarme Nahuel Gallo, detenido ilegalmente en Venezuela hace 445 días, logró comunicarse por primera vez con su esposa mientras ella daba una entrevista en radio.
La mujer reconoció su voz al sonar el teléfono y hablaron, aunque no alcanzó a su hija pequeña que estaba en el jardín. Las autoridades venezolanas le permitieron llamar solo a una persona y él eligió a su mujer; Gallo se mostró fuerte y comprometido con la huelga de hambre junto a otros cien detenidos políticos pidiendo la aplicación de la ley de amnistía.
Muchas imputaciones contra los presos resultaron falsas, y se espera una decisión política influida por la presión de Estados Unidos para liberarlos. Argentina carece de embajada o consulado en Venezuela, por lo que se busca asistencia consular de otros países para Gallo en caso de no ser liberado.
Los detenidos con delitos comunes quedan fuera de la amnistía, según las autoridades venezolanas.