Mica Viciconte contó anécdotas de su relación con Fabián Cubero, revelando que al principio se enojaba y podía pasar un mes sin hablarle sin problema.
Viciconte describió a Cubero como muy permisivo con los hijos, incapaz de decirles que no por miedo a que se enojen, mientras ella es estructurada y ve todo en blanco o negro, generando un "quilombo de colores".
Cubero evita discutir y la deja pelear sola; con el tiempo, los enojos de Viciconte bajaron a dos semanas y ahora hablan más rápido, aunque él a veces no sabe el motivo del conflicto.
El panel del programa comparó su dinámica como agua y aceite, bromeando sobre lo difícil de convivir así y anécdotas similares en otras parejas.