La Guardia Fronteriza cubana mató el miércoles a cuatro tripulantes de una lancha rápida registrada en Estados Unidos que no se detuvo ante una orden en aguas territoriales cubanas y supuestamente abrió fuego contra la policía. El gobierno cubano afirmó que los diez pasajeros eran cubanos armados residentes en Estados Unidos que intentaban infiltrarse en la isla para cometer actos terroristas, identificando a algunos como buscados por las autoridades.
El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio confirmó que Washington investiga el incidente, calificándolo de inusual y prometiendo no basar conclusiones en la versión cubana. El evento ocurre en medio de tensiones escaladas tras el bloqueo petrolero impuesto por el presidente Donald Trump a Cuba por su apoyo al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.
Estados Unidos suavizó algunas sanciones que habían sumido a Cuba en una crisis económica histórica con cortes de electricidad y escasez de alimentos. El Departamento del Tesoro autorizó licencias para revender petróleo venezolano al sector privado cubano, excluyendo al ejército y gobierno, para aliviar la crisis de combustible.
Venezuela fue por 25 años el principal proveedor de crudo a Cuba vía trueque, pero desde que Washington controló las exportaciones venezolanas en enero tras capturar a Maduro, el suministro cesó. La crisis energética afecta la generación de energía y el combustible para vehículos, viviendas y aviones en la isla.