La Guardia Fronteriza cubana mató el miércoles a cuatro tripulantes de una lancha rápida registrada en Estados Unidos que no se detuvo ante una orden en aguas territoriales y supuestamente abrió fuego contra la policía. Cuba afirma que los diez pasajeros eran cubanos armados residentes en EEUU intentando infiltrarse para actos terroristas, algunos buscados por La Habana.
El secretario de Estado Marco Rubio confirmó que Washington investiga el incidente, calificándolo de inusual y prometiendo no basar conclusiones en la versión cubana. El suceso ocurre en escalada de tensiones tras el bloqueo petrolero impuesto por Trump a Cuba por su apoyo a Nicolás Maduro.
Estados Unidos suavizó sanciones: el Departamento del Tesoro autorizó licencias para revender petróleo venezolano al sector privado cubano, buscando aliviar la crisis económica, cortes de luz y escasez de alimentos sin beneficiar al régimen.