En el proceso de adopción, bebés separados de sus madres por adicciones, violencia familiar o embarazos no deseados pasan un periodo de tránsito en familias de abrigo, alternativa a instituciones para recibir cuidado familiar temporal hasta definirse su destino.
Estas familias, movidas por altruismo puro sabiendo que el niño se irá en meses, transforman vidas con amor en los primeros años críticos; ejemplos incluyen madres solas o compartiendo con otra familia para facilitar el desapego futuro.
Requisitos: mayores de 21 años, sin antecedentes penales, denuncias de violencia ni deudas alimentarias; incompatible con intención de adoptar. Familias cuentan impacto emocional positivo en todo el entorno.
Testimonios destacan la explosión de empatía al recibir bebés de días, cuidarlos con pediatras y vacunas personalizadas, priorizando la vida del niño sobre el apego propio pese al adiós inevitable.
Periodistas resaltan la solidaridad y conmoción, invitando a más familias a inscribirse para este rol transitorio.