Los argentinos consumen el doble de sal recomendada, lo que causa hipertensión en uno de cada tres, muchos sin saberlo. El exceso de sodio es una causa principal, por lo que hay que bajar la cantidad gradualmente para acostumbrar el paladar.
Se aconseja usar sal común iodada por ley para prevenir bocio e inflamación de tiroides, que afecta metabolismo, energía y pelo. Evitar sales marina o rosa del Himalaya, ya que no tienen yodo pese a tener igual sodio.
Estrategias simples incluyen poner menos sal en saleros (empezar con 60%), probar comida sin salar antes y agregar especias como pomelo rallado, naranja, limón, páprica ahumada, canela, cúrcuma con pimienta para sabor y beneficios como saciedad y metabolismo.
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