Un dirigente de la Federación Aceitera calificó la reforma laboral de regresiva y un ataque directo contra los trabajadores, movilizados en gran columna frente al Congreso para que senadores y diputados escuchen el reclamo y no hagan oídos sordos.
Criticó al Congreso como minado de empresarios que representan intereses propios en vez de los laborales, pese a surgir de la votación de octubre, y señaló que muchos votantes del modelo actual se arrepienten al ver impactos como el artículo 44 sobre licencias por enfermedad.
Exigió a la CGT movilizaciones y paros para defender derechos, cuestionando su pasividad pese a llamados previos contradictorios, y destacó el rol del Frente Sindical Unido (FESU) donde participan confederados de CGT para representar verdaderos intereses obreros.
Denunció desindustrialización, despidos en pymes que emplean 80% de mano de obra y ataques por importaciones, afirmando que sindicatos deben priorizar trabajadores sobre estructuras internas.