Tres personas criadas en familias católicas abandonaron esa fe tras crisis personales y se convirtieron al judaísmo o al Islam, enfrentando resistencias familiares intensas pero ganando nuevas comunidades y paz interior.
Una mujer de familia católica, educada en escuela de monjas, encontró respuestas en el judaísmo tras casarse con un hombre de esa colectividad. Estudió dos años en un seminario, perdió amistades que criticaban criar hijos en un "pueblo perseguido", pero ganó apoyo y amor duradero. Su suegro judío inicialmente la rechazó, pero luego pidió perdón.
Otra, la bailarina profesional Estrella Mistraji (ahora Sara), en la cima de su carrera con Susana Jiménez, Moria Casán y Nacha Guevara, tuvo una revelación espiritual a los 33 años. Dejó todo para seguir la Torá, pese a la oposición de su madre que la había educado católica.
Karim, de familia cristiana devota, abrazó el Islam encontrando una nueva familia en la mezquita, lo que mejoró sus lazos con padres y hermanos gracias a las enseñanzas del sheik. Le costó adaptarse a normas como no tocar mujeres, dejar de bailar en boliches y saludar sin besos a colegas argentinas.
Los conductores destacaron que estos procesos duran años en judaísmo y varían en Islam, destacando el costo cultural en Argentina, mayoritariamente católica, pero los conversos ganaron esencia personal pese a pérdidas iniciales.