En Córdoba, Camila Zavala, de 20 años, ebria al manejar un Golf en una picada, embistió y mató a Cristian Martín Alaniz, de 35 años, padre de una nena de 10, arrastrándolo tres cuadras; quedó libre pese al alcohol en sangre.
El abogado de Zavala culpó a la víctima por no usar casco, y ella posteó videos promoviendo alta velocidad; el otro vehículo, una Amarok, pertenecía al hijo de un funcionario judicial de Río Cuarto, que acompañaba la picada.
Gabriel, hermano de la víctima, denunció en vivo la inacción de la justicia cordobesa, la falta de apoyo familiar, pericias dudosas bajo fiscal Javier Di Santo (acusado de negligencia en caso Nora Dalmas) y exigió prisión preventiva denegada.
Gabriel resaltó echar culpas a la víctima indefensa, coincidió con Marcos (padre de Kim) en reformar leyes para evitar impunidad, y confía en justicia divina pese a pruebas abundantes.
Conductores cuestionaron la libertad a dos semanas del hecho y la actitud de desprecio de la imputada.