El buque ruso Seahorse, cargado con petróleo para Cuba, quedó atascado en el Atlántico a la altura de Chipre tras una transferencia de carga, agravando la crisis energética en la isla.
La interrupción complica el abastecimiento en un país que ya sufre apagones masivos y una reducción del 50% en la iluminación nocturna debido a sanciones internacionales, especialmente de Estados Unidos.
La población cubana enfrenta límites extremos por la falta de combustible básico, esencial para turismo, vuelos y actividades diarias; algunos países como Rusia enviaron aviones para repatriar turistas varados.
Los conductores advierten que la situación no se sostiene más, con bloqueos totales que dejan al país sin recursos fundamentales.