Cuba enfrenta una grave crisis energética tras la interrupción de ayuda venezolana y mexicana, agravada por el desvío del buque ruso Seahorse con 200.000 barriles de petróleo, ahora a la deriva en el Atlántico Norte cerca de Chipre.
La isla sufre apagones y reducción del 50% en iluminación nocturna, en contexto de sanciones estadounidenses que controlan envíos de crudo ruso y han incautado buques similares.
Rusia envió el petróleo pese a presiones, pero maniobras del Seahorse suman incertidumbre al abastecimiento cubano, dependiente de fuentes externas.
EE.UU. flexibilizó veto al petróleo venezolano pero advirtió sanciones inmediatas si se desvía a Cuba o su sector militar.