Betito explica que se mudó a una casa amplia y acogedora porque detecta la mala energía de inmediato gracias a su sensibilidad vibracional, y aclara que no está peleado con ex amigos porque los olvida.
Desmiente el mito de rockeros con muchas parejas comparándolo con la frase del Turco García sobre futbolistas, y relata su peor cita: una frustrada en adolescencia donde pasó de largo en auto ante una voz seductora por teléfono, que hoy sería ghosting.
Confiesa que se fundió con su pizzería de 22 años en 2017, igual que con puestos de panchos, y lee comentarios fuleros en internet sobre sus shows como olor a pata, aunque googlea solo los fines de semana.
Reclama que lo confunden con famosos por el pelo como Malcorra o el marido de Lana del Rey, y admite gastos impulsivos como una Air Fryer devuelta por dos mejores, además de aparecer en una página de parecidos a Adam Sandler.
Betito sufrió un infarto antes y durante un show en un festival, donde le colocaron siete stents en el Sanatorio Modelo de Quilmes; ahora se cuida con dieta sana, dejó frituras, grasa y cigarrillos hace poco, aunque extraña saltar en escenario.
Tras 20 años de casado, prefiere dormir solo y lleva 400 días sin sexo desde el infarto por falta de ganas y medicación, rechazando pornografía por un trauma infantil al quemar accidentalmente una película erótica sueca de su padre con su hermano.