Andrea del Boca, la primera participante del reality en los estudios de Lecouna, genera revuelo al hablarle a un almohadón como si fuera su perro o hija tras 48 horas aislada, extrañando intensamente a su familia.
Los panelistas comentan que Andrea mira los tacos de luz recordando telenovelas grabadas allí con su papá, y destacan que en dos días ya se emociona mucho, potenciando todo en aislamiento.
En el ingreso, como todos los participantes, chequeó si salía agua de la canilla y se asombró con el sillón y la cama, mientras revelan que hay menos camas que participantes, posiblemente a propósito para generar interacción.
El panel bromea sobre la soledad y compara con alquilar primera casa, notando detalles como matafuegos colgados y que en tres días podría hablar con su papá fallecido por el aura del lugar.