El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky denunció una nueva oleada de ataques rusos contra infraestructura crítica energética y edificios residenciales en varias ciudades.
Los bombardeos impactaron en Kharkov, Zaporizhia y Roskov, con fuerzas rusas lanzando cerca de 40 misiles y más de 400 drones en las últimas horas.
También se atacaron instalaciones de gas en la región de Poltava, en un patrón repetido cada invierno desde el inicio de la invasión rusa.
El gobierno ucraniano califica estos ataques como dirigidos a objetivos civiles y esenciales para la supervivencia en invierno.