Washington activa la vía diplomática cuatro años después del inicio de la invasión rusa a Ucrania, proponiendo una hoja de ruta para un cese al fuego sostenible como mediador central.
Kiev mantiene su postura de diálogo condicionada a la soberanía, mientras la comunidad internacional ve esta como la oportunidad más clara de negociación en el año.
La previa del encuentro está marcada por tensión energética por daños en el oleoducto Druspa, con acusaciones cruzadas de sabotaje entre Ucrania y Rusia, y reclamos de Hungría por el suministro afectado.
Estos elementos añaden complejidad a las conversaciones que pondrán a prueba la voluntad de acuerdo de todas las partes.