Las ventas en supermercados registraron un crecimiento del 2% en términos reales durante todo 2025, descontando la inflación, en un contexto de consumo masivo muy débil por salarios atrasados.
En contraste, las ventas en mayoristas cayeron casi un 7% porque con la inflación más baja, alrededor del 2,9% mensual, los consumidores ya no se estocan y prefieren comprar diariamente.
Los shoppings también sufrieron una baja del 2,8%, con precios elevados en indumentaria que los hacen más caros que en países como Estados Unidos, España o París, impulsando importaciones vía plataformas digitales.
Adrián Ventura explicó que el e-commerce crece fuerte, mientras la industria textil enfrenta crisis por remarcaciones excesivas.