La fábrica ILVA, una de miles en quiebra, despidió a sus 500 trabajadores el 29 de agosto con telegramas entregados el 2 de septiembre, sin pagar el último mes ni liquidaciones hasta la fecha.
Paola, representante de los operarios, explica que 300 eran productivos y el resto jerárquicos; meses antes hubo suspensiones rotativas con mitad de la planta parada pese a ventas y llamados de clientes, pero la empresa decidió no producir.
Panelistas lamentan el "industricidio" con 900 cierres en el último mes y estiman más de 23.000 empresas afectadas; las mujeres de ILVA resisten el drama de sobrevivir sin empleo en el sector industrial más perjudicado.