Las ventas en supermercados crecieron un 2% en 2025, un dato positivo considerando el año anterior malo, aunque el consumo masivo oscila y se concentra en e-commerce con aumentos del 15-30%.
Los mayoristas registran caídas porque la gente no llega a fin de mes ni estoquea ante inflación estable, prefiriendo compras puntuales.
Los shoppings cayeron 2,4%, con vidrieras vacías y precios absurdamente altos, más caros que en Europa o Avellaneda, pese a dólar favorable.
El consumo general es flojo, impactado por menos plata en el bolsillo.