Salta captura la esencia norteña con su casco histórico alrededor de la Plaza 9 de Julio, calles empedradas, balcones hispánicos, Catedral, Museo del Hombre, Cabildo y ex Casa de Gobierno, un museo a cielo abierto colorido y folclórico.
Iglesias antiguas cada 200 metros marcan el recorrido religioso desde el Alto Perú, incluyendo el convento de San Bernardo donde las carmelitas venden rosarios únicos, solo disponibles en segundo lugar después del Vaticano.
El Parque San Martín ofrece el teleférico al Cerro San Bernardo para vistas panorámicas de la ciudad de 700.000 habitantes enclavada en cerros, con clima fresco nocturno en verano y soleado en invierno, más ferias artesanales, Cruz de 1901 y Cristo de dos toneladas.
Salta brilla por vinos de altura en Cafayate a 200 km, tradición jesuita de 300 años mostrada en el Museo de la Vid y el Vino con recorrido interactivo desde inmigrantes hasta varietales modernos, invitando a enamorarse de sus comidas, música y calidez.
Salta es maravillosa, linda, atrapante y llena de misterios, un destino que invita a volver repetidamente.