El Ministerio de Exteriores ruso rechazó la resolución aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas con motivo del cuarto aniversario de la guerra en Ucrania, calificándola de antirrusa e imparcial.
La resolución reafirma el compromiso con la soberanía ucraniana y pide un alto el fuego, pero Rusia la tildó de producto ucraniano-europeo dañino, político y parcial que cita selectivamente la Carta de la ONU sin mencionar las causas del conflicto.
Según Moscú, este documento es imposible para lograr un acuerdo sostenible a largo plazo y se suma a acusaciones infundadas contra Rusia.