La Policía Federal agredió brutalmente al camarógrafo Facundo de A24 mientras cubría la protesta pacífica de Greenpeace contra la ley de glaciares frente al Congreso. Activistas colocaron inodoros de plástico como performance, vulneraron vallas sin generar disturbios, pero policías lo tomaron del cuello, lo empujaron al suelo, le pegaron una patada por debajo y lo detuvieron tras una orden, todo filmado en secuencia clara.
El camarógrafo explica que su cable de cámara quedó enredado bajo los pies de los policías y trabado contra una motopolicía, impidiéndole retroceder ante la orden de despejar. Perdió la visión por 20 minutos debido al gas lacrimógeno lanzado, requiriendo intervención del SAME. Otro periodista sufrió intento de quitarle el celular, y hubo empujones e insultos a la prensa sin necesidad.
No había tensión ni desorden público; el caos lo generó la policía misma, según testigos presentes como Nacho. Comunicado policial argumenta que el camarógrafo se interpuso al sacar detenidos, pero se abrió sumario interno por conducta reprochable, evaluada por el jefe con aval del Ministerio de Seguridad.
Fernando Soto, exfuncionario de Bullrich, defiende parcialmente: policía custodiaba 12 detenidos de Greenpeace, interpretó resistencia a orden de despeje por el forcejeo, justificando detención, pero admite sumario para verificar si el accionar fue correcto. Critica violencia innecesaria como la patada en el piso y manotazos a celulares, preguntando si es política sistemática contra prensa bajo ministra Monteoliva, aunque la elogia como responsable.
Panel cuestiona si hay dureza excesiva contra periodistas pese a respaldar orden público contra piquetes; Soto niega orden general de virulencia y destaca evaluación judicial del sumario. Imágenes muestran jefe de grupo de Orden Urbano dando orden de detención.