La Policía Federal agredió salvajemente al camarógrafo Facundo Tedeschini de A24 durante la protesta de Greenpeace contra la reforma de la ley de glaciares en el Congreso, donde detuvieron a diez activistas que intentaron ingresar al Senado, lanzaron gas pimienta contra periodistas y lo empujaron al piso brutalmente mientras filmaba una camioneta en un estacionamiento no restringido.
Patricia Bullrich tardó dos horas en reaccionar, mintió al decir que no vio nada pese a haber juzgado la situación y llamado al secretario de Seguridad, Julieta Monteoliva, a quien acusan de incompetente e inútil, un títere puesto por Bullrich que fue echada de Córdoba por desastres previos; el panel denuncia que el Ministerio de Seguridad son títeres de Bullrich sin conducción, empoderando a una policía descontrolada que genera terror para intimidar protestas.
El camarógrafo solo intentaba filmar celulares en una camioneta dentro del estacionamiento público con huecos visibles, sin cometer delito, pero lo tiraron al piso, lo precintaron cortando circulación como tortura, lo gasearon y quisieron detenerlo después; colegas lo auxiliaron mientras policías lo ignoraban, y el panel muestra videos de la brutalidad, destacando la vulnerabilidad por el cable de la cámara que lo deja indefenso.
En el debate acalorado, Antonio defiende a la policía alegando impericia no mala intención y sospechas por activistas colándose en el Congreso, lo que genera cruces furiosos, interrupciones constantes y acusaciones de sesgo pro-policía; el panel insiste en bajada de línea gubernamental para reprimir débiles como jubilados y periodistas, fallaron custodiando el Congreso dejando entrar a Greenpeace, y urge no intimidarse ante esta violencia creciente.
Las fuerzas fallaron al permitir ingresos al Senado por cambio de guardia, pero la bronca policial desató excesos injustificables contra la prensa internacional presente, reconociendo Bullrich una investigación pero sin control real.