Activistas de Greenpeace irrumpieron esta mañana en las escalinatas del Congreso de la Nación en rechazo a la ley de glaciares, ingresando sin oposición a un área restringida con rejas normalmente cerradas y siendo desalojados más de una hora después por la Policía Federal, en un claro fracaso de inteligencia y seguridad.
La acción, hiperanunciada en medios, expuso fallas graves: nadie previó la performance pese a la agenda pública, y activistas vestidos de naranja se instalaron con inodoros simbólicos hasta que la policía reaccionó tarde, generando una cadena de despropósitos que involucró a la Dirección de Seguridad del Congreso liderada por Claudio Gallardo y cuestionamientos a Victoria Villarruel.
Durante el desalojo, policías nerviosos y tensos agredieron brutalmente a periodistas, destacando el golpe y arrastre al camarógrafo de A24 Facundo Tedesquini, la agresión a la cronista Vilotti y otros equipos como Crónica TV, usando gas pimienta y esposas contra desarmados, lo que derivó en una detención temporal del camarógrafo pese a no haber agresión previa.
El comunicado interno policial minimizó el hecho hablando de "forcejeo" y lesiones mutuas, pero el juez Martínez de Giorgi ordenó la inmediata soltura; el jefe de la PFA Luis Rocher inició sumario, mientras Greenpeace publicó un video preventivo de los detenidos afirmando protesta pacífica por glaciares, acción que preveían detención al violar perímetros.
Panelistas critican la desmesura policial en contexto de periodistas, preguntan por responsables políticos y temen descontrol en futuras tensiones como la ley de minoridad, contrastando con protocolos previos contra violentos piqueteros.