La Policía Federal detuvo a más de 10 activistas que protestaban en las escaleras del Congreso contra la reforma a la ley de glaciares, sentados en inodoros con un cartel de mensaje claro, sorteando el operativo policial y el cerco perimetral previo a la sesión.
Greenpeace encabezó la protesta oponiéndose a la modificación de la ley sancionada en 2010 por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, que busca habilitar exploración y explotación minera en zonas periglaciares para proyectos mineros pendientes. La votación está ajustada en el Senado, empujada por gobernadores cordilleranos, con tironeos provinciales como el conflicto Mendoza-La Pampa por el agua.
Los activistas ingresaron pese al masivo despliegue policial de Policía Federal y Gendarmería, armaron la protesta y fueron demorados para traslado. En vivo, policías empujaron y golpearon a un camarógrafo de América 24, dejándolo con sangre en el rostro y deteniéndolo, ante colegas trabajando en el lugar.
Conducen criticaron la agresión como impune, recordando el protocolo restrictivo del Ministerio de Seguridad para la prensa y operaciones previas como la represión a Fabrizia, nena de nueve años, donde culparon a otro manifestante.
No se veían escenas así hace mucho; el Ministerio busca impedir registro de represiones salvajes del gobierno.