El pastor alerta sobre los peligros de los colorantes artificiales como la tartracina derivados del petróleo en golosinas, que provocan broncoespasmos, eczema, hiperactividad y TDAH en niños, e incluso cáncer de vejiga a largo plazo según estudios oficiales. Explica que estas sustancias empeoran cuadros respiratorios y requieren más medicamentos sin que los padres sepan la causa, y enfatiza la necesidad de una dieta integral para santificar el cuerpo como templo del Espíritu Santo.
Ahora advierte sobre pesticidas omnipresentes en suelo, agua, aire y verduras, con correlación directa al TDAH. Recomienda limitar comida chatarra industrial y pelar frutas y verduras como manzanas, ya que los pesticidas se adhieren a la cáscara y no se eliminan ni con vinagre. Cita un estudio argentino donde apio, zanahoria y manzanas contenían hasta 21 agroquímicos, incluyendo endosulfán prohibido desde 2013.
Denuncia metales pesados como plomo que afectan el cerebro infantil, advirtiendo contra jugar en zonas contaminadas como Chacarita o Riachuelo. Revela que el 25% de niños testeados cerca del Riachuelo tienen niveles altos de plomo (5 microgramos por decilitro), causando alteraciones cerebrales desde 3.5. Insiste en que los pediatras no siempre informan porque no fueron formados para ello.
Los padres deben tomar responsabilidad por la salud familiar, combinando prevención alimentaria con paciencia, ya que al eliminar aditivos el niño empeora temporalmente antes de mejorar. El pastor urge actuar con sabiduría divina para proteger el propósito de Dios en los niños.