La hermana Jacqueline, separada de su esposo hace 20 días, consulta al pastor sobre qué dice la Biblia al respecto, explicando que problemas surgieron por su pasado con una hija y la aparición reciente de un amigo que generó conflictos en el hogar.
El pastor hermano Daniel Razon responde que esa no es razón suficiente para separarse en la verdadera iglesia, y cita Malaquías 2:15-16, donde Dios detesta el divorcio y exige lealtad mutua entre esposos, recordando que Dios hizo una sola unión como Adán y Eva para producir simiente de Dios.
Enfatiza que después de 18 años de matrimonio, no se debe romper por problemas menores, ya que eso quebranta la familia, desvía a los hijos y va contra la voluntad divina. Advierte sobre las graves consecuencias futuras.
Cita además 1 Corintios 7:11, instruyendo que si se separa, la mujer quede sin casar o se reconcilie con su marido, y el marido no abandone a la mujer. Ambos son responsables, y deben usar su autoridad para echar de la casa a quien cause maldad, como indica 1 Corintios 5:11.
El pastor concluye que en la iglesia verdadera se debe quitar al malo de entre ellos, aplicando lo mismo en el hogar para preservar la unidad familiar.