Se cumplen 20 años del asesinato de Paulina Levo, una estudiante tucumana que salió a celebrar una aprobación y desapareció tras tomar un remis. Su cuerpo apareció estrangulado 13 días después a un costado de la ruta 341, pero nunca se juzgó al responsable pese a dos autopsias que confirmaron estrangulamiento.
El padre, Alberto Levo, acusa una "estructura maléfica" de encubrimiento orquestada desde el gobierno de José Alperovich, con reuniones en casa del secretario de Seguridad Eduardo Dilella para proteger al ex pareja César Soto y a Sergio Caliñú, hijo de un funcionario clave.
Condenaron a policías, ministros y al fiscal por encubrimiento agravado, destruyeron pruebas como cabellos no identificados en el cuerpo de Paulina y bloquearon el expediente por años. Soto, con elementos sospechosos como llamadas no investigadas, enfrenta juicio la próxima semana.
Alberto Levo resiste amenazas y ataques gracias al apoyo popular y la "verdad desde el cielo", denunciando impunidad en Tucumán con liberaciones de encubridores pese a sentencias firmes contra Edmundo Jiménez y otros.