Los osos Gordo y Florencia, rescatados del Zoológico de Luján tras seis años de abandono desde su cierre, llegaron a su santuario en Bulgaria.
Viajaron en avión y vía terrestre en un trayecto larguísimo sin necesidad de sedación; al abrir las cajas se aclimataron inmediatamente al nuevo hábitat.
Los cuidadores enfrentan el desafío de que los osos aprendan a buscar su propio alimento, tras años en cautiverio.
La tigresa Flora llegó cansada y asustada a un santuario en Ámsterdam, donde pasó exámenes veterinarios y la integrarán gradualmente con otros tigres.