La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) reportó 7.667 muertes o desapariciones en rutas migratorias durante 2025, un 16,7% menos que en 2024, con notable baja en la ruta de América hacia el norte pero aumento en el Mediterráneo, la más mortífera del mundo.
En lo que va de 2026 hasta el 24 de febrero, ya suman más de 600 muertes en el Mediterráneo y 1.047 en el cruce atlántico a Islas Canarias, impulsadas por mafias que venden precarias barcazas a migrantes huyendo de crisis, conflictos o pobreza en África, Libia y otros.
Las cifras están subestimadas por dificultades en registrar naufragios clandestinos; la OIM urge corredores humanitarios legales y desmantelamiento de redes traficantes, mientras políticas restrictivas como las de Estados Unidos bajo Donald Trump devuelven a migrantes tras travesías letales.
Factores como conflictos en Rusia-Ucrania y situaciones en Senegal impulsan flujos; la ruta Mediterráneo se consolida como la peor pese a la baja en América por medidas más duras.